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Amir Hamed
ISSN 1688-1672

 



BINGEN, DE HILDEGARDA, TEXTOS - MAGDEBURGO, MATILDE DE, TEXTOS - AMBERES, HADEWJICH DE, TEXTOS

Textos de Trovadoras medievales*

Carlos Rehermann

Padre buenísimo y dulcísimo, me remito a tu alma, para que me reveles en este discurso, si así lo quieres, si debo decir estas cosas abiertamente o debo guardar silencio, pues experimento grandes dificultades en la visión para saber cómo decir lo que he visto y oído


O dulcissime amator,
o dulcissime amplexator
adiuva nos custodire virginitatem nostram.

Nos sumus orte in pulvere
heu, heu, et in crimine Ade
valde durum est contradicere
quod habet gustus pomi;
tu erige nos salvator Christe.

Nos desideramus ardenter te sequi
O quam grave nobis
miseris est
te immaculatum et innocentem
regem angelorum imitari.
Tamen confidimus in te
quod tu desires gemmam requirere
in putredine.
Nunca advocamus te, sponsum
et consolatorem
qui nos redimisti in cruce.
In tuo sanguine copulate sumus tibi
cum desponsatione,
repudiantes virum
et eligentes te, filium dei.

O pulcherrima forma,
o suavissimus odor desiderabilium deliciarum
semper suspiramus post te
in lacrimabili exilio.
Quando te videamus
et tecum meneamus?
Nos sumus in mundo
et tu in mente nostra,
et amplectimus te in corde
quasi habeamus te presentem.

Tu fortissimus leo rupisti celum
descendens in aulam virginis,
et destruxisti mortem
edificans vitam in aurea civitate.

De nobis societatem cum illa
et permanere in te,
o dulcissime sponse,
qui abstraxisti nos de facibus diaboli

primum parentem nostrum seducentis

Oh dulcísimo amante,
oh tú que abrazas tan dulcemente
ayúdanos a custodiar nuestra virginidad.

Nacimos del polvo
ay, ay, y en el crimen de Adán.
Es tan difícil oponerse
a lo que sabe como la manzana;
elévanos, Cristo salvador.

Deseamos ardientemente seguirte
oh, qué difícil es para nosotros,
seres miserables
imitarte, inmaculado e inocente
rey de los ángeles.
Sin embargo confiamos en ti
porque tú podrías desear buscar la gema
en lo podrido.
Te invocamos como prometido
y consolador
que nos redimiste en la cruz.
En tu sangre nos hemos unido a ti
en nupcias
repudiando al varón
y te elegimos a ti, hijo de Dios.

Oh maravillosa belleza,
oh perfume suavísimo de delicias deseables
sin cesar suspiramos por ti
en los llantos del exilio
¿Cuándo te veremos
y permaneceremos contigo?
Nosotros estamos en el mundo
y tú en nuestro espíritu
y nuestro pensamiento te abraza
como si estuvieras presente.

Tú, león poderoso, has abierto el cielo
y descendiendo al jardín de la Virgen
venciste a la muerte,
construyendo la vida en una ciudad dorada.

Permítenos vivir en su comunidad
y permanecer contigo
oh dulcísimo prometido,
tú que nos arrancaste de las fauces del diablo,
que en el principio sedujo a nuestros padres

(Texto extraído de Symphonia virginum, pieza destinada al servicio de vigilia o maitines del Oficio Divino. Traducción de la versión francesa de Anne Gras.Hildegarda compuso también la música para el texto.)

2
Padre buenísimo y dulcísimo, me remito a tu alma, para que me reveles en este discurso, si así lo quieres, si debo decir estas cosas abiertamente o debo guardar silencio, pues experimento grandes dificultades en la visión para saber cómo decir lo que he visto y oído. Y en ocasiones, después de la visión, grandes males me tienen postrada en el lecho, porque callo, de tal modo que no puedo levantarme. Lloro de tristeza ante ti, pues mi naturaleza es estrujada como en un lagar, porque he nacido de la cepa de Adán, que, habiendo seguido la sugerencia del diablo, se exilió en tierra extranjera.

(Carta de Hildegarda de Bingen a Bernardo de Claraval -1146)

3
Cuando Dios creó a Adán, Adán sintió un gran amor durante el sueño que Dios le había enviado. Y Dios hizo una figura a imagen del amor del hombre y así, la mujer es el amor del hombre. Y en el momento en que la mujer fue formada, Dios dio al hombre el poder de crear para que procree hijos por su amor, que es la mujer. Cuando Adán miró a Eva, quedó lleno de toda sabiduría, pues vio a la madre por la que debía procrear los hijos.

(Del libro Causae et curae de Hildegarda de Bingen.)

Matilde de Magdeburgo (1210 - 1294)

**
Debes amar la nada,
debes huir del algo,
debes permanecer sola
y no ir a casa de nadie.
Debes ser activa
y libre de todas las cosas.
Y liberar a los cautivos
y encarcelar a los libres.
Debes consolar a los enfermos
y no quedarte nada para ti.
Debes beber el agua del sufrimiento
y alumbrar el fuego del amor con los leños de las virtudes.
Y así habitarás el verdadero desierto

(La luz resplandeciente de la divinidad, I,35)

**
El pez no puede ahogarse en el agua,
el pájaro no puede caer en el aire,
el oro no puede destruirse en el fuego,
pues de él recibe su claridad y su brillo.
Dios ha concedido a todas las criaturas
ser acordes con su naturaleza.
¿Cómo podría yo resistirme a la mía?

(La luz resplandeciente de la divinidad, I, 44)


Hadewjich de Amberes (hacia 1240)

**
Las vías del Amor son inauditas,
como sabe quien las ha seguido,
pues Amor, de repente, retira su consuelo
No puede permanecer firme
aquel a quien toca el Amor
y gusta
muchas horas innombradas.

Tan pronto ardiente, tan pronto frío,
tan pronto tímido, tan pronto audaz;
numerosos son los caprichos del Amor
Él nos recuerda
nuestra gran deuda
hacia su alto poder,
por el que nos atrae.

Tan pronto alegre, tan pronto doloroso,
tan pronto lejano, tan pronto cercano;
quien le aprehende en la fidelidad del amor
está en el regocijo:
¡Cómo duele, de un solo golpe,
Amor abraza y golpea!

(Fragmento del poema estrófico V)

Margarita Porete (1310)

**
Amigo, ¿qué van a decir la beguinas y las gentes de religión
al oír la excelencia de vuestra divina canción?
Las beguinas dicen que me extravío,
y lo mismo sacerdotes, clérigos y predicadores,
agustinos, carmelitas y hermanos menores,
a causa de lo que escribo sobre el ser de la Sublime Amor 1.
Lo que me dicen no salva su Razón:
ciertamente, Deseo, Querer y Temor les sustraen el conocimiento
y la riqueza de la unión que da la elevada luz
ardiente de la Amor divina.

(Fragmento del Espejo de las almas anonadadas)

**
Virtudes, me despido de vosotras para siempre,
tendré el corazón más libre y más alegre;
es preciso estar constantemente a vuestro servicio, bien lo sé;
durante un tiempo, puse mi corazón en vosotras sin reservas.
Sabéis que estuve enteramente entregada a vosotras;
era vuestra esclava, ahora soy libre.
Había puesto en vosotras todo mi corazón, bien lo sé,
y viví durante un tiempo en gran sobresalto,
sufrí gran tormento y soporté muchas penas.
Milagro es que haya salido viva;
pero puesto que es así, poco importa: estoy separada de vosotras,
de lo que doy gracias al Dios de las alturas:
la jornada es buena para mí.
He dejado vuestros peligros, que tantas molestias me han causado.
Nunca fui libre hasta que me separé de vosotras;
he dejado vuestros peligros, me he quedado en paz.

1 En las lenguas vulgares medievales, amor es de género femenino

* Publicado originalmente en Insomnia, Nº 34

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