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Junio 2010
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Estupor de vuvuzelas
- Gustavo
Espinosa
Cada
quien gasta puntual y enfáticamente su libido, infla sus carrillos y llaga
su propia boca. Sin embargo, el mundial es esencialmente televisión, por lo
que cada resuello de júbilo que el espectador insufla en su vuvuzela
personal, se subsume en una masa sólida de barullo monocorde |
* Errar y porfiar
-
Carlos
Rehermann
Los libros de José Saramago
tienen el inconveniente de estar mal escritos. No están mal escritos de
cualquier manera, sino que resultan de la aplicación de un programa
riguroso: se escribe un texto según las reglas gramaticales habituales, y
luego se sustituyen todos los signos de puntuación por muchísimas comas y
algunos puntos |
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Mundiales de
ayer nomás: El fútbol cocacola
-
Amir Hamed
La cámara ha vaciado la cancha y los jugadores, desde hace unos años,
existen, sobre todo, para la pantalla. Coreografían sus goles para el
satélite y están, en buena medida, fuera del estadio, en las salas de
millones de hogares y receptores, participando de las sobremesas o las papas
chips, pensándose a sí mismos, más allá de la jugada, en otra toma
insuperable, en el mejor ángulo que aparecerá, fatalmente, en cámara lenta
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La muerte joven en el rock: malditos 27
- Paulo Roddel
Numerosos
cambios, innovaciones y conflictos se desarrollaron en
esos
años en los que el rock se establecía sólidamente en un territorio que
estaba en las antípodas de una moda pasajera
(...).
Se trataba ya de una cultura con sus códigos y valores, sus prototipos y
modelos, sus santos y pecadores. En
este
sentido, el rock, fue la banda sonora de una generación convencida de que un
cambio radical del mundo era posible
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