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David
Stoll descubrió que Rigoberta Menchú, en su
premiadísimo testimonio, había mentido al menos una
vez, diciendo haber visto con sus propios ojos el
asesinato de su hermano, algo que en realidad jamás
pudo haber ocurrido. Y resulta también, entonces,
que ese pilar de los estudios culturales hispánicos,
el estado de natural inocencia del indio, ha quedado
destrozado, y todo lo que se vino a decir a partir
de él, de ahí en más, es mentira.[+] |