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CÓMIC - HÉROES - IDENTIDAD - DOBLE IDENTIDAD DE LOS HÉROES - HIBRIDACIÓN - HERMENÉUTICA -
DC VS MARVEL -

Los héroes ya no son lo que eran.
Identidad y diferencia en el cómic de fin de siglo (II)*

Fabián Giménez Gatto
Las prótesis, entonces, constituyen otro elemento de la problematización de la identidad. Prácticamente no podemos pensar en superhéroes, villanos y antihéroes sin sus respectivas prótesis. "¿Dónde consigue él esos magníficos juguetes?"


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Otro buen ejemplo de la naturaleza conflictiva y problemática de la doble identidad de los héroes contemporáneos es el caso de Spawn. La saga de Spawn resulta ser una oscura historia neogótica de un ser de ultratumba en busca de su memoria e identidad perdidas. Este ser proveniente de las mismas entrañas del infierno, se convierte en un justiciero neogótico que busca recuperar el amor de su ex -esposa, o mejor dicho, viuda, sin conseguir jamás el final feliz al que nos tienen acostumbrados la mayoría de historietas. Al Simmon regresa a la tierra con un aspecto francamente desagradable luego de su estadía durante cinco años en el infierno, y si bien posee enormes poderes que le permiten cambiar de aspecto a su antojo es incapaz de recuperar la apariencia que tenía antes de su muerte. Al hacer uso de sus poderes de transformación para recuperar su antiguo aspecto, no consigue más que transformarse en un rubio joven californiano, en lugar de recuperar su antiguo aspecto de adulto afroamericano. Pasamos, entonces, del superhéroe con doble identidad al antihéroe atrapado en una identidad que no es la suya.

Spawn puede ser un buen punto de partida para pensar otros aspectos constitutivos de la identidad del
antihéroe postmoderno. En primer término, un alejamiento del tradicional juego de espejos de la doble identidad, arribando a la problemática condición de estar atrapado en un cuerpo que no es el suyo, paralelamente a una búsqueda de sí mismo que tiene mucho que ver con la memoria como aspecto esencial en la recuperación de su naturaleza humana. En segundo término, un corrimiento de la doble identidad que se vincula a la naturaleza proteica del héroe. Las prótesis han sido desde siempre un aspecto esencial en la conformación de la identidad de estos personajes, en el caso de Spawn su traje posee vida propia y actúa por sí mismo, defendiendo al personaje del peligro, el problema de la doble identidad se demarca en la misma relación de Spawn con su traje, el cual hace uso de su libre albedrío para colaborar con el personaje en sus aventuras. Su capa lo sigue reptando como una serpiente por entre las sombras de los callejones, las cadenas que lo envuelven lo protegen de las balas y atacan automáticamente frente a cualquier peligro.

Las prótesis, entonces, constituyen otro elemento de la problematización de la
identidad. Prácticamente no podemos pensar en superhéroes, villanos y antihéroes sin sus respectivas prótesis. "¿Dónde consigue él esos magníficos juguetes?", exclama sorprendido el Jocker cuando Batman se le escabulle gracias a su batisoga. En este sentido, podríamos preguntarnos que sería de la identidad de Batman sin su batimóvil, su baticueva, su batiseñal, su batisoga o su batilaser. No podríamos concebir a Captain America sin su escudo indestructible, a Silver Surfer sin su tabla de surf intergaláctica, a Wonder Woman sin su lazo de la verdad y sus brazaletes indestructibles, a Spiderman sin sus lanzadores de telarañas o a Iron Man sin su armadura computarizada. Las prótesis constituyen una extensión del héroe, el traje resulta ser, de cierta forma, la identidad del héroe. La máscara sobre su rostro es, como diría McLuhan, una extensión de su piel.

Las prótesis delinean la subjetividad del superhéroe desde la superficie de la piel o desde la profundidad de los huesos, no olvidemos el esqueleto de Adamantium de Wolverine, que se proyecta al exterior en forma de garras que emergen del dorso de sus manos a la hora de combatir las fuerzas del mal. Ahora bien, si las prótesis configuran la identidad desde dentro, los villanos y archienemigos configuran la
identidad desde el exterior, presentándose como la antítesis irreconciliable del héroe. No me extenderé en la importancia de los enemigos como elementos constitutivos de identidad en la fantasía heroica, sin embargo, me detendré en un caso paradójico, ¿qué sucede cuando los superhéroes se enfrentan entre sí y de su victoria depende la supervivencia de su universo?

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Desde mediados de los setenta comienzan a surgir los crossovers como un himno a la dislocación de la
ficción, gracias al salto de un héroe hacia el universo de otro, ya sea para aliarse con él o para convertirse en su antagonista transitorio, la tranquilidad del universo del cómic se veía sacudida por un invitado inesperado. Títulos como Superman vs. Spiderman o Batman vs. Hulk hicieron furor por aquella época, ya que dos superhéroes de universos totalmente excluyentes -me refiero al universo DC y al universo Marvel- se veían por vez primera las caras. A mediados de los noventa, un x-over se convirtió en un evento cósmico, para el agrado de ávidos lectores de historietas la totalidad del universo DC se fusionaría completamente con el universo Marvel. Esta historia se desarrollaría a lo largo de los cuatro números de la colección DC versus Marvel, produciendo uno de los mayores acontecimientos en el universo mitológico del cómic, comparable a Crisis en las tierras infinitas o a La muerte de Superman.

Más allá del impresionante despliegue visual desarrollado en la colección DC versus Marvel son de destacar las
cuestiones filosóficas que se amontonan, una tras otra, a lo largo de los cuatro números de la serie. Por una parte, este enfrentamiento entre los dos universos paralelos puede leerse como una traducción en cómic de la famosa "fusión de horizontes" de la hermenéutica gadameriana. Dos mundos se encuentran, produciendo profundas distorsiones en la naturaleza de ambos, como antes había sucedido de manera no tan radical con las colecciones Else Worlds, en donde los héroes escapaban de su universo habitual para ubicarse en otros espacios o tiempos, realidades paralelas y mundos posibles que hacían variar la situación del personaje pero no necesariamente su identidad, que permanecía más o menos intacta a pesar de los descentramientos espacio-temporales.

En cambio, en este caso, la colisión de dos realidades heterogéneas responde al enfrentamiento de dos criaturas ordenadoras de sus respectivos universos, que se enfrascan en una dialéctica posthegeliana que no conduce a una síntesis sino al establecimiento de un tercer universo paralelo a los otros dos y con autonomía respecto de ellos. Nos estamos refiriendo al universo de Amalgam Comics que vuelve a poner en tela de juicio la
identidad de los héroes de fin de siglo XX.

Luego de la recuperación del orden en ambos universos, a partir del mutuo reconocimiento de sus divinidades respectivas, un tercer universo emerge, en el cual los nuevos héroes son el resultado de un complejo proceso de
hibridación que produce una intertextualidad en el terreno de la identidad. Los fragmentos dispersos se unen para crear una nueva casta de superhéroes, en donde la identidad de los mismos surgirá de la fusión de dos o más personajes. Pasamos así del personaje con doble identidad a la identidad del héroe constituida a partir de la intertextualidad de dos personajes diferentes.

Veamos, para culminar este breve ensayo, algunos de los nuevos personajes nacidos del universo Amalgam. Dark Claw es un personaje constituido a partir de
Batman y Wolverine, conserva la naturaleza oscura y taciturna de Batman combinándola con la ferocidad intempestiva de Wolverine, Spider-boy combina a los dos héroes adolescentes más populares de ambos universos, mientras que Super-Soldier surge de la mixtura de Superman y Captain America, los héroes por excelencia del american way of life. Bruce Wayne se convierte en agente de S.H.I.E.L.D. fusionándose aquí una de las identidades del hombre murciélago con el sargento Nick Fury, mientras que Green Lantern se amalgama con Iron Man para hacer emerger a Iron Lantern, un héroe enfundado en una armadura con el poder del anillo de Green Lantern. Infinidad de superhéroes y villanos surgen de esta fecunda hibridación de Marvel y DC, sugiriendo la posibilidad de pensar la identidad a partir de fenómenos de simulación intertextual que dejan atrás la "autenticidad" y fidelidad a sí mismos de los héroes de la edad de oro y de plata del cómic.

En conclusión, los héroes ya no son lo que eran. La época de los personajes de gruesos trazos y de identidad más o menos invariable a dado paso a una serie de mitologías que son un buen correlato del debilitamiento de la subjetividad y de la fragmentación de la experiencia contemporánea. Hibridaciones, mezclas y mixturas parecen conformar la alquímica lógica del
imaginario actual, ni siquiera la identidad de los más grandes héroes de la cultura masiva podía permanecer intacta.


*Publicado originalmente en El Huevo (Revista cultural de México)

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